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Sally Rooney: el amor no puede con todo

Con Conversaciones entre amigos (2017) y Gente normal (2018), Sally Rooney se ha convertido en una de las escritoras jóvenes más prometedoras de su generación. Ambas novelas comparten protagonistas, escenarios y tramas similares. No obstante, y a pesar de girar en torno a tramas amorosas, en la escritora irlandesa Sally Rooney el amor no puede con todo.

La novela antirromántica del siglo XXI

En las dos novelas publicadas por Sally Rooney, los narradores hacen numerosos guiños a novelas anglosajonas del siglo XIX, como Emma de Jane Austen. Los protagonistas de estas tramas decimonónicas -como es el caso de Orgullo y prejuicio-son, al igual que en Gente normal, jóvenes enamorados que provienen de clases y entornos diferentes. En dichas novelas, que gozaron de una enorme popularidad que persiste a día de hoy, los personajes logran anteponerse al entorno en el que se han criado, consiguiendo sobreponerse a los prejuicios y estereotipos en los que han sido educados para, de ese modo, entregarse libremente al amor.

A pesar de que estas novelas son una fuente importante en la narrativa de Sally Rooney, no son estas tramas las que han hecho que la irlandesa de 28 años consiga encumbrarse como una de las voces más interesantes de su generación. Así, si bien es cierto que las novelas de Rooney giran en torno a una trama amorosa, no lo es menos que, en ambos casos, lo único que persiste es el dolor y la incapacidad de los seres humanos para decir adiós a aquellos que nos perturba y nos hace daño.

Tanto en Conversaciones entre amigos como en Gente normal, Frances y Nick y Marianne y Connell son jóvenes que viven en el Dublín poscrisis, una generación sin rumbo cuyas perspectivas laborales y sociales cortoplacistas les impiden vislumbrar un horizonte nítido al que dirigirse. En medio de este clima, Rooney nos presenta a hombres y mujeres que, pese a quererse, están condenados a herirse y enjaularse mutuamente:

Es él quien tiene todo el poder, no yo. No era del todo cierto, pero esa noche comprendí por primera vez lo mucho que había subestimado mi propia vulnerabilidad (…) Reconócelo de una vez, me dije. No te quiere. Eso es lo que te duele.

Conversaciones entre amigos

Las diferencias cotidianas en el amor de Sally Rooney

A diferencia de lo que piensa la protagonista de Conversaciones entre amigos, el problema principal no radica en si el amor es correspondido o no, ya que, de hecho, así ocurre. Rooney escarba más profundo, no se contenta con la idea aprehendida de que “el amor puede con todo” y, por ende, las parejas enamoradas podrán sobreponerse ante cualquier dificultad. Y en esto radica el éxito de las novelas de la irlandesa: Frances y Nick y Marianne y Connell no se enfrentan a problemas complejos o a la lucha contra el entorno. Sus diferencias provienen de actos cotidianos y banales, de malentendidos que ninguno puede o quiere aclarar, de pequeños gestos o diálogos que darán lugar, al cabo de las horas, a la catástrofe amorosa:

No hace falta que te pierdas la segunda parte. Iré andando, no hay problema.

Empieza a ponerse los zapatos.

La verdad, se me había olvidado que había partido, dice Connell, pero no se levanta ni va a buscar las llaves.

Gente normal

Son las barreras que levantan los personajes para no ser heridos, la incapacidad para ponerse en el lugar del otro sin renunciar a uno mismo, sin insultar a lo que uno ha hecho de sí, lo que acaba por arrastrar a los protagonistas al abismo. Porque, por muy inteligentes que sean los hombres y mujeres de sus novelas, para Rooney las emociones son más hábiles a la hora de manifestarse, más escurridizas y pacientes, hasta el punto de obligar a sus portadores a provocarse dolor físico para poder soportar el dolor emocional que los embarga.

Sin embargo, mientras France y Nick y Marianne y Connell están sumidos en relaciones tóxicas en las que, a pesar de todo, abunda el amor puro, todos ellos son incapaces de cortar los lazos que los mantienen unidos, cada movido por una razón diferente pero, al fin y al cabo, una razón egoísta:

Es consciente desde el instituto del poder que tiene sobre ella. De la manera en que ella reacciona a su mirada o al contacto de su mano. De la manera en que su cara se ruboriza, y ella queda muy quita como esperando a recibir una orden (…) Nunca ha sido capaz de aceptar la idea de perder ese poder sobre ella, como la llave de una casa vacía, disponible para su uso futuro. De hecho, lo ha alimentado, y sabe que es así.

Gente normal

Y es que el amor es más complejo de lo que cabría esperar. Las relaciones tóxicas no son solo aquellas que acaban en gritos e insultos, ni todos los que se profesan amor y admiración pueden amar al otro sin caer en el olvido personal. Esta es la conclusión a la que llega Marianne, la protagonista de Gente normal, al tomar conciencia de la lucha que surge en las relaciones amorosas:

¿Es posible que le haga esas cosas horribles que le hace y que crea al mismo tiempo que está actuando por amor? ¿Es el mundo un lugar tan malvado que el amor es indistinguible de las más abyectas y abusivas formas de violencia?

Porque en la vida no todo es blanco o negro, y es posible que, aunque sea de manera inconsciente, los seres humanos se hagan cosas horribles y crean, al mismo tiempo, que están actuando por amor. Quizás por ello, no siempre dejamos ir cuando deberíamos hacerlo.

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